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No, no basta con “que pegue fuerte

Los clientes nos preguntan:
“¿Qué cinta me recomiendas para este plástico?”
Y podría darte un nombre ya mismo.
Pero si no hablamos de algo importante, les estaríamos engañando.

Pegar no es tan fácil como parece.
(No, no basta con “que pegue fuerte”).

Todo empieza con un concepto que suena a clase de física de bachillerato, pero que define el éxito o el desastre de tu proyecto:
  Energía superficial.

Hay materiales que son como un teflón emocional: nada se les pega.
(Y no, no es culpa de la cinta).

A esos se les llama LSE — baja energía superficial.
Como el polietileno, polipropileno, teflón o algunas espumas.

Luego están los que son todo amor y adhesión:
vidrio, metal, cartón.
Ellos tienen alta energía superficial (HSE).

Resultado:

  • En la primera, las cintas normales la miran y dicen: “paso”.
  • En la segunda, amor a primera vista: se pega como si no hubiera un mañana.

Y no es cuestión de suerte.
Es de entender lo que hay debajo.
Microscopios, datos, pruebas.
Ingeniería en estado puro.

Por lo tanto, fíjate siempre a dónde vas a fijar la cinta.

Pero…

¿Y si no puedes elegir la superficie y tienes que pegar SÍ o SÍ sobre una de baja energía?
Tranquilo: hay solución.
Pero eso mejor te lo cuento en el siguiente 😏